Más de 17.000 kilómetros separan Tucumán de Japón. Pero hay distancias que se ven más pequeñas cuando una comunidad conserva sus costumbres, comparte sus sabores y transmite de generación en generación aquello que la conecta con sus raíces. La inmigración japonesa encontró su lugar en el norte argentino y, con el paso de los años, las familias nikkei fueron construyendo espacios para mantener vivas sus tradiciones.
En Tucumán, esa historia vuelve a encontrarse en una jornada que busca acercar un poco de Japón a la provincia. “Queremos tenerlo acá cerca, que nos permita sentirnos un poco en Japón”, explicó Keiko Saito, presidenta de la Asociación Civil Nikkei Tucumán. La entidad realizará el sábado el sexto Encuentro con la Cultura Japonesa, una jornada con gastronomía, espectáculos y artesanías que se desarrollará de 12 a 18 en la Casa de la Cultura de Yerba Buena, ubicada en Higueritas 1850. La entrada es libre y gratuita.
El evento conmemora los 140 años de la inmigración japonesa en la Argentina y el 10.º aniversario del reencuentro de la colectividad nikkei tucumana. “Estos encuentros son encuentros de amistad”, dijo Saito.
Un matsuri en Tucumán
En Japón, estas fiestas populares reciben el nombre de matsuri. La representante cuenta que suelen celebrarse durante el verano, aunque hay encuentros de este tipo durante todo el año. En Tucumán, la comunidad busca recrear ese espíritu y compartirlo con quienes se acercan, sean o no descendientes de japoneses.
Las familias nikkei llevan a la provincia parte de aquello que recibieron de sus padres y abuelos: comidas, tradiciones, expresiones artísticas y costumbres que permiten mantener el vínculo con una cultura que, geográficamente, está muy lejos.
El primer encuentro se realizó hacia 2017, con el asesoramiento de las asociaciones de Salta, Chaco y Buenos Aires, que, según la entrevistada, “enseñaron los primeros pasos”. Durante la pandemia se realizaron ediciones virtuales. Con el tiempo, la propuesta fue ganando seguidores.
Historia japonesa en Tucumán
La presencia japonesa en la provincia se remonta a 1910. Los primeros inmigrantes llegaron desde Buenos Aires y se instalaron en la actividad comercial de la ciudad. Alrededor de la plaza Independencia y sobre la calle San Martín comenzaron a funcionar los primeros cafés de Tucumán. En 1960, la Asociación Japonesa de Tucumán obtuvo la personería jurídica y durante 25 años organizó actividades culturales.
En 2016, la colectividad estaba integrada por unas 300 personas, desde inmigrantes de primera generación, llamados isseis, hasta descendientes de quinta generación. Por entonces, llevaban alrededor de 20 años sin una institución que los reuniera.
Según Saito, la Asociación Civil Nikkei Tucumán nació a partir de un grupo de amigos que habían integrado el grupo juvenil de la Sociedad Japonesa de Tucumán. El punto de partida fue 2016, cuando la Asociación Japonesa en la Argentina celebró su centenario en Tucumán, en coincidencia con el bicentenario de la Independencia. La celebración volvió a despertar el entusiasmo de la colectividad local y fue el impulso para que comenzaran a organizarse nuevamente.
Nikkei de corazón
De las 30 familias originarias de la colectividad y sus descendientes, unas 10 son socias y forman parte de la comisión directiva, mientras que otras cinco participan habitualmente de las actividades.
Pero la asociación también abre sus puertas a quienes, sin ser descendientes de japoneses, se interesan por su historia y su cultura. Son los llamados “nikkei de corazón”, término que designa a los japoneses y sus descendientes que viven fuera de Japón, y que también alcanza a quienes se acercan a la institución y se suman a su comisión directiva.
La entidad cuenta, además, con una escuela de idioma japonés. Ofrece cursos anuales online, organizados por niveles equivalentes a A1, A2, B1 y B2 del Marco Común Europeo, además de talleres presenciales.
También dicta cursos en otras instituciones, entre ellas la Universidad San Pablo-T, y desde 2017 realiza cada febrero un taller de idioma y cultura japonesa en la EPAM, por extensión de la UNT. Según la entrevistada, varios alumnos pudieron acceder a estudios técnicos, pasantías, becas de posgrado de la Embajada o programas de “working holiday” en Japón.
Un dibujo por participante
Entre las actividades previstas para la jornada habrá también un concurso de dibujo. Cada participante podrá presentar un solo trabajo, realizado a mano y sin técnicas digitales, en formato libre. Los dibujos deberán entregarse el mismo día del encuentro y serán exhibidos durante la jornada.
El primer premio será de $30.000 y el segundo, de $20.000. Los temas serán la cultura japonesa o el anime, que, según explicó Saito, “es parte de nuestra cultura y está bastante arraigado”.
El jurado estará integrado por miembros de la comisión directiva y por el profesor de dibujo que dictó talleres en la sede de la asociación y que recibirá los trabajos. “Queremos que tengamos una participación de muchos chicos y grandes”, dijo Saito.
Una mezcla de culturas
Una de las grandes protagonistas del encuentro será la gastronomía. El menú estará preparado por las propias familias de la asociación, con platos y dulces que forman parte de la tradición japonesa.
Entre las opciones dulces habrá dorayaki, dos panqueques finos rellenos de pasta de porotos dulces, taiyaki, un pastelito con forma de pez, entre otros platos que según Saito, son “muy codiciados por los adolescentes”.
En la propuesta salada habrá ramen, una sopa de fideos; gyoza, empanaditas; maki sushi y onigiri, las tradicionales bolitas de arroz. “Muchos de estos platos se elaboran especialmente para el encuentro y no se ofrecen por delivery", aclaró Saito.
A la propuesta gastronómica se sumarán artesanías realizadas por integrantes de la asociación y puestos de emprendedores tucumanos que producen sus propios productos. La asociación también gestiona la participación de emprendedores de otras provincias.
El escenario tendrá propuestas para distintos públicos. Habrá demostraciones de artes marciales, cosplay y canto de temas de anime. También habrá un momento especial para recordar a quienes fueron parte de la historia de la colectividad. Un coro de niños de un colegio se prepara para cantar en japonés durante el homenaje a los antecesores, los expresidentes de la asociación y sus familias.
La propuesta también invita a bailar. Será una actividad participativa:“Le enseñamos los pasos, la coreografía, y finalmente el público puede bailar”, contó Saito.
Así, con un plato de ramen, un dibujo de anime o una canción en japonés, Tucumán volverá a acercarse a una cultura que está a más de 17.000 kilómetros de distancia.